Palacio Abacial, símbolo del poder feudal del Monasterio de Sant Cugat
Aprovechando los restos de un edificio más antiguo, seguramente un hospital, en el siglo XIII se construye un castillo donde los diferentes reyes de Aragón pasaban algunas temporadas. La fortaleza, símbolo del poder feudal del Monasterio, acontece finalmente la residencia del abad a partir del siglo XIV. Dispone de una cisterna anexa y elevada para abastecer de agua a los monjes y el surtidor del Claustro. La orden de Felipe V de destruir los castillos catalanes obliga a transformar el edificio en un palacio, de forma que se alteran las fachadas y se construye encima del antiguo patio gótico. Desde la exclaustración monástica, acoge la casa parroquial.

De hospital a Palacio Abacial
En el siglo X hay un primer edificio en el lugar que hoy en día ocupa el Palacio Abacial, probablemente un hospital para acoger a pobres y peregrinos. Doscientos años más tarde, el hospital se traslada al otro lado de la plaza de Octavià, en la calle de nombre homónimo.

Cisterna del Monasterio
El abastecimiento de agua en el Monasterio y la villa de Sant Cugat siempre ha sido mediante pozos. La construcción del Claustro románico y la voluntad de querer disponer de un surtidor central implicaron ir a buscar el agua a una cierta distancia y a construir una mina o tubería que terminase en una cisterna elevada.